El tema central de la obra es la libertad. Normalmente encontramos obras de teatro dirigidas a los niños o bien a los adultos, pero no al público en general. Este es el principal objetivo de este proyecto: interpretar una obra que, por un lado, acerque el hecho teatral a todo público, informando y mostrando qué es el teatro y para qué sirve; por el otro, hacer tomar conciencia de que hay etapas que son fundamentales para impulsar el desarrollo del resto de nuestra vida y que éstas dependen de la escala de valores que se maneje en el momento de tomar una decisión.

viernes, 16 de septiembre de 2011

"El acompañamiento" de Carlos Gorostiza.

Tuco y Sebastián son dos amigos de toda la vida. Tuco trabaja en una metalúrgica y Sebastián tiene un kiosco de cigarrillos y golosinas.
Después de una broma que le juega a Tuco un compañero de fábrica (el Mingo) este decide renunciar a su trabajo para dedicarse al canto. Para ello, se encierra en el altillo de su casa armado con un cuchillo y aislado por completo de su familia y de la gente en general, esperando al acompañamiento musical que el Mingo "prometió" mandarle para ensayar y así triunfar en la televisión.

Dado que los intentos de la familia para alejar a Tuco de esa aventura son en vano, deciden recurrir a su mejor amigo (Sebastián) para que este intente convencerlo de revocar su decisión y devolverlo a la cordura y al comportamiento social esperado por todos.

Aquí es donde comienza la acción dramática. En el momento que Tuco, que está ensayando, recibe la visita de Sebastián con el objetivo de rescatarlo de esa "locura". A partir de ahí y con el desarrollo de diversos diálogos y reflexiones, Sebastián encontrará en Tuco un espejo donde poder mirarse y poner en duda la aparente locura de su amigo.

Actores: Gonzalo Urtizberea (Tuco) y Jorge Booth (Sebastián)

TEATRO ABIERTO 1981

En junio de 1981 el segundo presidente de la dictadura genocida, el general Roberto Viola, cumplía 90 días tratando de acomodarse en el poder, porque la lucha facciosa dentro de las mismas fuerzas armadas lo desestabilizaba. La mayoría de los 30 mil ya habían desaparecido y fue entonces, en ese invierno del 81, en que el teatro salió a enfrentar el silencio. El teatro, utilizado como resistencia cultural, pudo denunciar haciendo visible lo invisibilizado por los dictadores y sus cómplices mediáticos. Teatro Abierto funcionó como una máquina de generar sentido común destinado a enfrentar el “por algo será” “los argentinos somos derechos y humanos” o el “algo habrán hecho” que la mayoría de los argentinos repetíamos como pensamiento unívoco.



En los teatros oficiales y en los comerciales la censura era manifiesta o sobrentendida. Había prohibiciones expresas y donde no las había los directores de los teatros eran quienes decidían la cartelera tratando de no molestar a los genocidas. Pero el 28 de julio de 1981 comenzó el ciclo “Teatro Abierto” para demostrar, una vez más, que nunca todo es lo mismo.
El dramaturgo Osvaldo Dragún fue el pionero de esta idea y convocó a un grupo de directores, actores, técnicos y gente del ambiente con la idea de despertar al teatro nacional y con una ingeniosa insolencia los invitó levantar cabeza contra los militares.

Se le sumaron autores como Carlos Gorostiza, Roberto Cossa y Carlos Somigliana, directores como Rubens Correa, Carlos Gandolfo, Jorge Hacker o Francisco Javier, actores como Pepe Soriano, Luis Brandoni, Mirta Busnelli, Cipe Lincovsky, Carlos Carella, Ulises Dumont o Pepe Novoa; músicos como Rodolfo Mederos, Jorge Valcarcel o Lito Vitale; escenógrafos como Gastón Breyer o Emilio Basaldúa; artistas plásticos y técnicos. Algunos estaban en listas negras o habían sufrido atentados y amenazas.


El Picadero en 1981

El ciclo comenzó en la Sala del Picadero, un teatro recientemente inaugurado, que no pertenecía al circuito comercial. Eran 21 obras cortas escritas y puestas en escena con la libertad de expresión como única bandera. Entre ellas fue estrenada "El acompañamiento", dirigida por Alfredo Zemma y protagonizada por Carlos Carella (Tuco) y Ulises Dumont (Sebastián). Se ofrecían tres obras diarias durante 7 días. El fin era contestatario y no de lucro, por lo que las entradas eran muy baratas y hasta se ofrecieron abonos con descuento. Comenzaba a las 18 y terminaba a las 21 horas, todos los días.

La primera función, empezó con la voz de Jorge Rivera López (en aquel momento, Presidente de la Asociación Argentina de Actores) interpretando un texto del director teatral Carlos Somigliana:

“Porque queremos demostrar la existencia y vitalidad del teatro argentino tantas veces negada; porque siendo el teatro un fenómeno cultural eminentemente social y comunitario, intentamos mediante la alta calidad de los espectáculos y el bajo precio de las localidades, recuperar a un público masivo; porque sentimos que todos juntos somos más que la suma de cada uno de nosotros; porque pretendemos ejercitar en forma adulta y responsable nuestro derecho a la libertad de opinión; porque necesitamos encontrar nuevas formas de expresión que nos liberen de esquemas chatamente mercantilistas; porque anhelamos que nuestra fraternal solidaridad sea más importante que nuestras individualidades competitivas; porque amamos dolorosamente a nuestro país y éste es el único homenaje que sabemos hacerle; porque, por encima de todas las razones nos sentimos felices de estar juntos".

Extractado de www.coleccionesteatrales.blogspot.com